Este trabajo analiza los efectos de la competencia institucional como proceso de aprendizaje social incentivador de desarrollo socioeconómico y limitador del poder político. Para esse propósito, hace una crítica de los conceptos de eficiencia alocativa y competencia perfecta y sugiere como alternativa la concepción de competencia como un proceso social inherentemente dinámico y basado en el descubrimiento, rivalidad y transmisión de informaciones El trabajo hace uso de argumentos teóricos y evidencias empíricas que sustentan la hipótesis de que la competencia institucional es un proceso capaz de significativamente incentivar cambios sociales en el sentido de limitar el poder político y alinear la oferta de productos políticos, como legislación, regulaciones, y de servicios estatales con las demandas de la sociedad civil. Se trata, por lo tanto, de un proceso capaz de estimular la protección de libertades civiles y de inducir desarrollo social.