La mayor parte de la literatura económica apunta que el dinero surgió como fruto de la división del trabajo y con el propósito de superar el problema de la doble coincidencia de deseos. Sin embargo, la etnografía presenta otras consideraciones, demostrando que no hay evidencias de ninguna sociedad, hasta entonces conocida, que haya realizado ampliamente el trueque para después crear el dinero. En este contexto, el presente artículo pretende explorar el choque entre los diferentes campos de conocimiento referentes al estudio del origen de la moneda, apuntando elementos que puedan ser convergentes, aliando teoría económica y pruebas históricas.